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miércoles, 6 de abril de 2011

El salvaje Víctor d'Aveyron



En 1969 François Truffaut dirigió la historia auténtica de Víctor d’Aveyron, un niño salvaje hallado en unos bosques franceses en 1798 e inmediatamente enviado a París para ser estudiado. No por casualidad, advertimos que el film está dedicado a Jean-Pierre Léaud, alter ego del propio director, quien con pretensiones autobiográficas le hizo encarnar al mítico personaje Antoine Doinel en múltiples ocasiones: el adolescente rebelde que faltaba a clase para ir al cine, el ávido lector –en el caso de “Los cuatrocientos golpes” podemos apreciar la admiración de Doinel por Balzac -, el joven “asiduo” de los correccionales, el hombre que tuvo una ardua vida sentimental…Y de este modo no cabe duda, contemplando la filmografía de Truffaut, de su interés por la cultura y el pensamiento.
En “El pequeño salvaje” el propio cineasta interpreta a Jean Itard, el doctor de una institución infantil que comprendiendo el rechazo que Víctor provocaba entre sus compañeros, decide educarlo en su propia casa con la ayuda de su empleada, la señora Guérin. Pero los avances de d’Aveyron resultan lentos, quizás porque inicialmente Itard se preocupa en especial por impartirle a este “salvaje” –mudo y totalmente ignorante- unas enseñanzas más bien intelectuales. Sólo cuando comprenda que debe partir de la base de los conceptos morales más elementales y en consecuencia, del pensamiento lógico, logrará entenderse con Víctor.
Imagino que muy probablemente Truffaut pensó en la obra de Rousseau “Emile, o De la educación”, donde su autor contrasta las figuras del hombre asalvajado y el civilizado.
Cabe decir que desde el ejemplo de Víctor d'Aveyron, Jean Itard pasó a la Historia como un pionero de la educación especial.



A pesar de lo que pueda parecer para algunos, la película se convirtió en un éxito comercial, todo un logro sabiendo que cuenta con un formato documental. Y es que Truffaut se erigió ante todo como un genio instintivo e inteligente, que a pesar de lo que hubiese podido presagiar con su complicada infancia y juventud, dio lugar a una de las obras más complejas y atractivas de la Historia del Cine.



*Para ilustrar, sólo he podido encontrar un pequeño fragmento de la película, puesto que no existe ningún trailer accesible.

2 comentarios:

Javier H dijo...

Es una película interesante y, puede que sea una opinión gratuita, creo que contrasta con los Cuatrocientos golpes, mientras un sistema educativo establecido puede convertir a los niños en "salvajes" como a Antoine Doinel, un sistema adecuado puede hacer de un salvaje un hombre civilizado. Tal vez a los que hacen las leyes de educación y los sistemas pedagógicos les convendría verla. Un saludo. Tus artículos siempre interesantes

Aránzazu O. Lerín. dijo...

Muchas gracias por tus palabras.Sí es cierto, yo también creo que el planteamiento que hace Truffaut resulta interesante: a lo mejor el fracaso escolar viene del hecho de que los niños no saben cuál es el beneficio de algunas enseñanzas, porque antes no han aprendido el valor del disfrute. Aún así, Doinel me parece un salvaje muy interesante y un personaje redondo:)