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jueves, 24 de abril de 2014

Un recuerdo para toda la vida


Se supone que todo el mundo ha visto ‘Casablanca', como tantos otros clásicos del cine estilo a ‘Cantando bajo la lluvia’ o ‘Doctor Zhivago’. Pero tal vez esto sea demasiado suponer. Tal vez como Sofía Mazagatos con los libros de Vargas Llosa, muchos “no han tenido la oportunidad”. Y eso que se pierden, porque ‘Casablanca’ no es sólo un compendio de frases inolvidables tipo ‘Siempre nos quedará París’, ‘Tócala otra vez, Sam’ o ‘El mundo se derrumba mientras nosotros nos enamoramos’, a veces incluso forma parte de la columna vertebral de nuestro imaginario cinematográfico. Porque Rick Blaine (Humphrey Bogart) pasó a erigirse en un icono sexy para nosotras, e Ilsa (Ingrid Bergman) se grabó a fuego en la memoria masculina como la pavisosa chica lánguida por excelencia.


Este film como lo entendemos hoy se rodó casi por casualidad, como pasan las mejores cosas en la vida. Todo en él resulta mítico, igual que el hecho de que se anticipase la presencia de Blaine mediante el humo de su cigarro, ese sello inconfundible que también lo fue del propio Bogart. Y qué decir a  este respecto sobre la frontera tan difusa entre actor y personaje, ya que no sabemos dónde comienza el uno y acaba el otro, de la misma manera que el resto de esos roles de cuño tan romántico y de tan hondo honor y sentido del deber.





Y así sin pretenderlo, mediante esta película se cuajó uno de los más sólidos prototipos de amor desgraciado pero digno. O dicho de otro modo, un amor para el recuerdo…o para toda la vida.

jueves, 11 de octubre de 2012

La arrogancia honesta


“Aprender a pintar como los genios del Renacimiento me llevó algunos años. Aprender a pintar como un niño me llevó toda la vida”. Creo que esta cita de Pablo Picasso tiene, entre otras cosas, bastante que ver con el argumento de “El manantial”(1949). Se trata sin duda de una película clásica de King Vidor, la siguiente a otra de sus obras maestras, “Duelo al sol”. Además de los evidentes valores que supuso para el lenguaje cinematográfico también nos narra las dificultades existenciales y la perseverancia de su protagonista, Howard Roark (Gary Cooper), por mantenerse fiel en su labor de arquitecto a sus principios estéticos vanguardistas, diametralmente opuestos a los que operaban en la época. De un modo bastante cínico los constructores arguyen, en alusión a la aportación de la innovación arquitectónica, que es el individuo el que debe someterse a la colectividad y a la Humanidad con el objetivo de darles lo que quieren y lograr de ese modo su satisfacción –obviamente por mantener al pueblo adocenado ante lo ya conocido… Plena actualidad-.

Pero la insistencia le traerá a este personaje principal su recompensa y en ello tendrá algo que ver Dominique Francon (Patricia Neal), la bella hija de un ricachón -entendida, sensible y decepcionada- que colabora como crítica de arte en el sensacionalista diario “The Banner”. Cuando ella aparece por primera vez ante Howard Roark, que entonces trabajaba como peón de obra para subsistir, se nos presenta en una altura superior, recurso que sin duda confiere grandeza a su figura; (SPOILER) mientras que al final será él, transformado en un arquitecto insigne, quien cierre el film encuadrado en un elocuente contrapicado (SPOILER).


Basado en una novela y guión de Ayn Rand, el film muestra muchos planos de edificios que se asemejan bastante a obras de Frank Lloyd Wright -La casa Robie o el Museo Guggenheim de Nueva York, por ejemplo-, el gran arquitecto estadounidense del siglo XX. No se trata de una casualidad, sino de un acercamiento formal puesto que Wright se había negado a colaborar a este respecto en la cinta.



Lo destacado del filme a nivel de contenido, reside a mi juicio, en la defensa de la impronta original del artista y en su propia e inviolable dignidad, características muy necesarias aún en un mundo que a veces abusa de revivals o “versiones de”. Además, tal y como proclama el protagonista “el creador se mantiene firme en sus convicciones y el parásito sigue las opiniones de los demás”.