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martes, 3 de junio de 2014

Desventuras de una mujer salvaje


“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentar en soledad los hechos esenciales de la vida, y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñarme, no fuera que cuando estuviera a punto de morir comprendiera que no había vivido” (David Thoreau).

‘Las amigas’ (1955) es una película de Michelangelo Antonioni que más allá de tratar de uno de los temas más recurrentes del director como la incomunicación, habla acerca de unas difíciles relaciones hombre-mujer y sobre la amistad.
Clelia, el rol principal, acaba de llegar a Turín desde Roma para trabajar en una de las boutiques de su empresa cuando conoce en su hotel a Rosetta, una joven que ha intentado suicidarse y de la que se encariña. Así, entre el mapa de amistades que se entretejerá posteriormente, observamos cómo siempre que la mujer desea estar con un hombre ha de renunciar a sí misma. Tal vez por ello una de las protagonistas apunta que “una mujer que vale más que su hombre es una desgraciada”. Estamos ante gente que se busca a si misma y a su instinto perdido y que a veces usa a los otros como frío sustituto.
De todos los personajes, Clelia encarna a la que parece encontrar mayor acomodo en la vida y la que actúa sin dobleces, pues dice que se basta para sí y que ‘trabajar es mi forma de ser mujer, de estar en el mundo, de vivir…”.




De regusto amargo, ‘Las amigas’, adaptación de un relato de Cesare Pavese, queda confinada como una película menor de Antonioni que reviste en realidad mayor profundidad de la que pudiera parecer a simple vista.

viernes, 23 de marzo de 2012

¿Qué ves?



En 1966 Michelangelo Antonioni dirigió “Blow-up”, una de sus películas más exitosas a nivel de crítica y público. Este film fue un gran punto de inflexión en la carrera de este realizador que, a diferencia de sus contemporáneos, no se adscribió totalmente a la tendencia del neorrealismo italiano que imperaba en aquel momento. Una vez más abordó aquí, mediante distintas fórmulas, el concepto de la incomunicación humana que tanto le interesó. Después de haber rodado cintas como “La aventura” o “El eclipse”, se sumergió en este filme ambientado en el Londres de la psicodelia, de la liberación sexual y de una nueva efervescencia cultural, y en el que podemos ver encarnando un polémico desnudo a una joven Jane Birkin, la misma que estaría llamada a ser más tarde el gran icono del chic francés.

(Spoiler). Pero en “Blow-up” también se encierra una enorme complejidad, ya que narra la historia de un fotógrafo de moda que paseando por un parque cree haber captado las instantáneas de un asesinato. Su protagonista (David Hemmings) descubre su hallazgo al revelar las fotos e incluso encuentra el cadáver que después desaparece misteriosamente. Así pues, hay muerte y cuerpo…¿o no? ¿Hay crimen? Quizás sí o quizás no, o quizás Antonioni quiere demostrarnos mediante este fotógrafo tan seductor, angustiado e intrigado, que ese personaje con su cámara es tan vouyeur como el propio espectador. O tal vez pretende hacernos comprender que siendo capaz de crear una película tan hipnótica el final ni siquiera necesita ser concluyente.



Pero el rol de Hemmings se encuentra a lo largo del metraje, especialmente al final, con un grupo de peculiares mimos que, a modo de coro -mudo- al estilo del antiguo teatro griego, nos invitan a reflexionar sobre lo cierto y lo incierto, la realidad y la subjetividad, mientras juegan un ficticio partido de tenis sin pelotas ni raquetas… todo ello para dejar al protagonista, al término, en una plano que capta su rostro tan o más confuso que al principio (fin de spoiler).
Además cabe señalar que el guión de este film, basado en el relato “Las babas del diablo” de Julio Cortázar, se realizó mano a mano entre el propio Antonioni y el recientemente fallecido Tonino Guerra. Guerra, guionista tocado por lo poético, trabajó ejemplarmente en muchas de las más insignes películas del cine europeo, entre ellas “Amarcord” o “El eclipse”.



http://www.youtube.com/watch?v=4TYyhRbQBgs&feature=related (escena final-partido de tenis).

miércoles, 16 de febrero de 2011

Tres tristes crónicas sentimentales



Volviendo la vista atrás en lo que llevamos de Historia del Cine, ¿hasta qué punto es posible retratar una relación de amor sin caer en la cursilería, en lo manido o en los mismos mecanismos de siempre hartamente repetidos? Veamos algunos ejemplos que han logrado despuntar.

En 1950 Michenlangelo Antonioni realizó su ópera prima, “Crónica de un amor”. Paola (Lucia Bose), es la joven esposa de un poderoso industrial que mandará realizar una investigación sobre ella cuando comience a sospechar de su pasado. Pasado éste que oculta un antiguo romance con Guido(Máximo Giarotti), lleno de sentimientos de culpabilidad y que ambos retomarán al reencontrase y ser conscientes de la persecución a la que están sometidos. Pero el amor de estos dos personajes – y he aquí la intención de Antonioni- se nos muestra frío como el hielo, como una pasión dormida y dominada por el tedio, por el exceso de ambición por trascender socialmente en el caso de Paola y por el escaso afán de riesgo de ambos. A destacar sobre todo el modo en que este director italiano rescata las panorámicas de 360º.

En el año 2000 se estrenó “In the mood for love”(“Deseando amar”, en España), una de las películas más venerables de la década pasada –mi preferida al menos-. Tiene muchos de los ingredientes que justifican su condición de film de culto: la impecable dirección de Wong Kar Wai, una estética exquisita, una narración intensa y la incuestionable y majestuosa banda sonora del compositor japonés Shigeru Umebayashi.

En este filme llama poderosamente la atención la gestualidad delicada de los personajes, la utilización de la cámara lenta que se alterna con alguna canción retro que suena de fondo, la exigencia ante el espectador que ha de asumir una historia a veces sólo sugerida y un omnipresente y sibilino erotismo.
“In the mood for love” cuenta el devenir de dos personajes, el Sr. Chow (Tony Leung, premiado en Cannes) y Li-zhen(Maggie Cheung). Ambos viven con sus respectivas parejas en un edificio de Hong Kong, y ambos empezarán una complicada relación cuando descubran que sus cónyuges les son infieles.



En 2009 el japonés Koreeda Hirokazu dirigió “Air Doll”. Esta película nos narra el peculiar mundo de una muñeca hinchable de tamaño natural, que además de cumplir las funciones obvias para las que ha sido creada, vive con su dueño, un hombre inmerso en la soledad. A veces la trata como a una amiga con la que habla, a la que le cuenta sus problemas laborales…hasta que ésta cobre vida un buen día. Saldrá entonces a la calle, en una insaciable búsqueda del sentido de la existencia. Sólo cuando entre por casualidad en un singular videoclub del que pasará a ser empleada, y sólo cuando trabe una especial amistad con su compañero de trabajo, se planteará la conveniencia de tener corazón o de volver a ser una muñeca inerte. Como siempre, mucho mejor en versión original.