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lunes, 19 de marzo de 2012

Una cara con ángel (ll)

Romain Duris (París, 1974) fue descubierto por Cédric Klapisch para el cine. A pesar de no resultar un actor vocacional en sus inicios, realizó para el anterior películas como “L’auberge espagnole” (“Una casa de locos”, 2002); su secuela, “Las muñecas rusas” (2005) o “París” (2008), donde compartió protagonismo con Juliette Binoche. Sin embargo, su papel más reconocido, visceral y soberbio lo interpretó en “De latir, mi corazón se ha parado”, segundo film del laureado director Jacques Audiard.

lunes, 5 de marzo de 2012

Una cara con ángel (l)

“Una cara con ángel” no es sólo el título de aquella adorable película de Stanley Donen protagonizada por Audrey Hepburn. También podríamos catalogar así a infinidad de actores y actrices que sin resultar necesariamente guapos según los cánones al uso, hacen que reparemos en ellos por la singularidad de su atractivo. De este modo me gustaría iniciar una serie de vídeos cortos elaborados por mí misma para recordar a todas esas estrellas o personajes cinematográficos que por un motivo u otro nos robaron el corazón en algún momento. Para empezar, Jeremy Irons.

sábado, 25 de febrero de 2012

El árbol (de la vida)



En 2010 Julie Bertuccelli dirigió el film “El árbol”, basado en una novela de Judy Pascoe, “Padre nuestro que estás en el árbol”. Como en muchas disciplinas artísticas, incluida el cine, se utiliza el concepto del árbol de la vida aludiendo a los orígenes de la existencia y a sus raíces como determinante fundamental en el devenir vital. La película está protagonizada por una siempre convincente y elegante Charlotte Gainsbourg, que en esta ocasión encarna a una mujer ama de casa y madre de cuatro hijos que tendrá que recomponer su presente y futuro tras la repentina muerte de su marido. Con la clara intención de evitar cualquier actitud dramática o lacrimógena, esta cinta explica, a veces con sentido del humor, cómo ciertas tragedias pueden actuar como una especie de purgante para iniciar una nueva etapa.
(Spoiler). El árbol –que se sitúa justo al lado de la vivienda familiar- no solamente figura como el nombre de la historia, sino que ejerce en el filme como otro personaje vertebral y aún más metafórico: la hija pequeña de Dawn (Gainsbourg), comenzará a sentir la voz de su padre al trepar por sus ramas, y a su vez las raíces ocasionarán serios problemas en la estructura de la casa. Así, a la par que los tres hijos varones de Dawn hallan un nuevo camino cada uno a su modo, la pequeña Simone se aferrará y obsesionará con un recuerdo irreversible…sólo hasta que la propia naturaleza decida eliminar el elemento que la une a él (fin de spoiler).



Pudiendo haber utilizado su directora localizaciones en Francia, su país de origen, observamos que no por casualidad ha usado finalmente los parajes naturales de una Australia casi salvaje –los que retrata la novela-. En cualquier caso, creo que se demuestra que prácticamente cualquier película en la que participa Charlotte Gainsbourg merece la pena.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Artistas de pocas palabras



Sobre “The artist” (2011) ya se han escrito ríos de tinta, y más que se escribirán con la próxima celebración de los Óscars, premios que a muchos dejaron de interesarnos hace tiempo. Aunque eso sí, no pongo en duda que este año el duelo a la mejor interpretación masculina que parece librarse entre George Clooney por “Los descendientes” y Jean Dujardin por el presente film, resultará bastante morboso, sobre todo porque este último –un actor recién llegado como quien dice, al mundo del estrellato- representa todo lo que Clooney ha deseado trasmitir a lo largo de su carrera: la presencia imponente del galán clásico, carisma, seducción, un amplio registro, versatilidad, y una simpatía natural que encandila – todo ello sin necesidad de aludir a cerdos vietnamitas ni a novias siliconadas-.

Por otra parte y aunque sólo sea en esencia, creo que Michel Hazanavicius ha logrado un triple salto mortal como ya hiciera este verano J.J. Abrams con “Súper 8”: esto es, homenajear -que no copiar- y digerir perfectamente ciertas películas de antaño. Obviamente en “The artist” los guiños a otros filmes pueden hallarse por doquier, porque no olvidemos que esta película francesa explica una trama en la que se ponen en juego las dificultades que pudo ocasionar el tránsito del cine mudo al sonoro (ahí y al final está “Cantando bajo la lluvia”) centradas en el personaje estelar de Georges Valentin  y en la nueva y enamorada actriz Peppy Miller. Así, mientras Valentin se niega a aceptar los nuevos códigos del cine hasta caer ¿quizás? en el olvido, Miller representa a la mujer que sabe integrarse en su tiempo erigiéndose casi en una imprescindible de la cinematografía del Hollywood que retrata la cinta.



Sin embargo, “The artist”, a pesar de reflejar con mucho mimo parte de la iconografía de los años 30’, tiene algunos elementos que la acercan al presente: por un lado el ritmo narrativo, que si bien no supone el habitual de muchos films postmodernos, tampoco se aleja tanto del cine actual; y por otro (SPOILER ) el hecho de que la heroína redentora de esta historia muda sea ella y no él, tal y como antes nos tenían acostumbrados (FIN DE SPOILER). En cualquier caso, sobra decir que como a muchos, me parece absolutamente recomendable.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Historias de lo insólito




Con su última película, “Un dios salvaje”(2011), tenemos de nuevo al mejor Roman Polanski como director de lo claustrofóbico –“El cuchillo en el agua” o “Repulsión”-. Basada en la obra de teatro de la francesa Yasmina Reza, narra la historia de dos matrimonios cuyos hijos se han peleado y agredido, y que en un fallido intento de mostrarse civilizados, se reúnen para zanjar amistosamente el entuerto en el piso de una de las parejas.

Lo que en principio se inicia como un gesto de conciliación donde se hace gala de toda la formalidad y comprensión posible en dilatados diálogos, continúa dando visos de una total ruptura de los más esenciales códigos morales y de salvajismo por parte de los adultos, que discuten hasta la saciedad erigiéndose en su verdadero ser como auténticos hipócritas. Aunque en varias ocasiones ambas parejas intentan despedirse, siempre parece haber algo que los empuja a volver a entrar de nuevo en la vivienda, detalle éste que de alguna manera me ha recordado a los más surrealistas momentos de “El ángel exterminador” de Luis Buñuel. Simplemente brillante.



También en este 2011, Nanni Moretti – director de “Querido diario” o “Abril”- ha estrenado “Habemus Papam”, film que de algún modo sigue la senda de madurez expresada en “La habitación del hijo”(2001) y por otro, aunque de forma más suave, la del carácter crítico de sus primeras películas. Esta cinta parece aún más peculiar si cabe por el hermetismo tradicional de los hechos que cuenta.

En plena actualidad, un Papa innominado ha muerto, así que innumerables cardenales, obispos y arzobispos se reúnen en El Vaticano en un largo cónclave mientras los fieles esperan. Cualquiera podría pensar que todos los integrantes de este cónclave ansían convertirse en el nuevo y poderoso dirigente de la Iglesia católica, pero ¿qué ocurre cuándo el elegido siente desesperadamente que ese cargo le viene grande? Ese elegido no es otro que un magistral Michel Piccoli, cuyo personaje experimenta un atroz ataque de ansiedad en el momento en que tiene que salir al balcón a saludar y a presentarse. Ante la imposibilidad del portavoz vaticano de convencerlo para ocupar su puesto y hacer público su nombre, no queda otra alternativa: la petición de los servicios de un psicoterapeuta –el propio Moretti- cuya ciencia y métodos chocarán con la religión. Creo que pocas veces se ha podido realizar un film relacionado con el catolicismo que resultase tan entrañable y humano.



Sigue pareciendo sorprendente que el más prestigioso cineasta portugués, Manoel de Oliveira, continúe su trayectoria teniendo en cuenta sus 103 años de edad. Con “El extraño caso de Angélica”(2010) -participación de Pilar López de Ayala incluida-, prosigue en su personalidad atemporal y muy particular. Esta película, de línea sencilla, naïf, detenida y reposada en su estilo narrativo como el mejor cine de antaño, relata el episodio de un solitario fotógrafo que queda ensimismado desde que recibe el encargo de fotografiar a la fallecida Angélica en su velatorio. En el momento de disparar con su vieja cámara, verá a la joven abrir los ojos y sonreírle. Desde entonces sentirá cómo se le aparece en unos sueños llenos de lirismo y cómo permanece viva en las fotografías que va revelando. La constante presencia de la muerte en este film quizás guarde una intención testamentaria por parte de Oliveira, quien por cierto, tiene pendiente otro estreno.

lunes, 28 de noviembre de 2011

El globo rojo

Dado que por diversos motivos este mes me es imposible dejar reseña alguna, he preferido colgar en estos vídeos el mediometraje “Le ballon rouge” (1956) de Albert Lamorisse. Siendo esta obra tan sencilla y entrañable dentro de su aparente silencio, en la actualidad se han originado, a mi juicio, ciertas interpretaciones demasiado distorsionadas. Sobre este film habló largo y tendido el famoso autor francés André Bazin en su libro capital, “¿Qué es el cine?”. Bazin defendió el concepto de la crítica apreciativa, según el cual un crítico de cine sólo puede analizar aquellas cintas que le han apasionado, generando así un carácter constructivo en dichos análisis. En definitiva: mejor verla que contarla.